martes, 9 de agosto de 2011

Las pequeñas alegrías, ni se alquilan ni se venden!


De los errores se aprende, aunque al principio cueste, todos tenemos la oportunidad de hacerlo. He aprendido a ser fuerte a base de golpes, caídas y alguna que otra lágrima. A veces los errores que cometemos son un paso hacía adelante, y son el pequeño empujón que nos hacía falta para darnos cuenta de lo que nos es realmente importante, y lo que hace que aparezcan sonrisas. A veces lo malo es bueno, y no es una contradicción,no, quiero decir, que de todo sale algo bueno, y que yo al menos he decidido sacar el máximo partido a todo lo que haga bien, o mal, regular, o desastroso.
He aprendido a contar con lo que cada uno merece y a reírme de mis errores, ser consciente de que llorando no se arregla nada, y seguir adelante con la cabeza bien alta. Aparentemente siempre la cagamos, o hablamos de más, o decimos lo que no queremos decir, o nos lo interpretan mal, y ya es hora de dejar de sentirse mal por ello. A veces me da la sensación que yo y el resto del mundo no hablamos el mismo idioma, y es que me da un poco igual, y sacándole el lado bueno, he descubierto que hay que joderse, por que cada persona es un mundo. He aprendido a callarme lo que es mejor que nadie sepa, a opinar para mi, y a esperar un poco antes de actuar y no pensar demasiado.
Yo ni mucho menos como las demás, pero sé y tengo la certeza de que mucha gente piensa como yo, aunque yo no piense como los demás; Sentirse culpable de poco sirve, cuando lo que vale es olvidar . A veces los errores nos dejan al descubierto cosas que nos vienen a muchos como anillo al dedo, si señor. A veces tirar de la manta sirve de mucho. Pero soy más de las de tirar de la lengua, no permito que nadie se quede con la espinita clavada ,como no lo hago yo, esto es equitativo. Por mi, el mundo de risas está hecho, y nunca estaremos completos, no hay límites en los parkings de la felicidad;
¿Y cuándo no me dan vela en este entierro? Ya la pongo yo, de regalo y eso.. Yo no tengo problemas, ni me corto, yo tan ancha ante la vida, y sus vallas, piedras y dolores de corazón. Me parte el alma ver como la mayoría de las personas se engañan como muchas veces lo he hecho yo, con el único beneficio y resultado de no obtener ningún beneficio ni nada a cambio. He aprendido a ser feliz con poquito, pero a ir ganando poquito a poquito batallas, y una de las batallas que mas me gusta librar es esa de vivir, en la que nadie se imagina lo que pasará, en la que no hay deja-vus, pero si sueños, en la que no todo es de color rosa, pero un poco más si puedes pintarlo con la barra de labios de tu esposa;) La belleza de esta está en quién alaga, en quién es sincero, en quién ama, en quién no pide nada a cambio y hace las cosas con gusto y de buena gana.
El mejor regalo que la vida nos obsequia, es ella misma.

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